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Ofelia Santiago, vicepresidenta de AECTA: “Europa puede ofrecer un modelo tecnológico que combine competitividad, libertad y responsabilidad”

Ofelia Santiago, vicepresidenta de AECTA: “Europa puede ofrecer un modelo tecnológico que combine competitividad, libertad y responsabilidad”

Ofelia Santiago es vicepresidenta de AECTA y CEO de Santiago Consultores Capital Humano.  Es experta en transformación, liderazgo e Innovación. Estratega, coach política y ejecutiva, es escritora y speaker internacional. CEO de Empresas + Felices España. Vicepresidenta Ejecutiva y Directora Académica del Instituto Europeo Ecofín de Liderazgo. Socia-fundadora del Clúster Madrid Capital Fintech y del Board del Women Economic Forum. Maestra de Ceremonias, Conductora y Conferencista en numerosos Congresos, Cumbres Internacionales y TEDx. Docente en prestigiosas Universidades y Escuelas de Negocios internacionales. La trayectoria de Ofelia Santiago integra pensamiento humanista, conocimiento del comportamiento humano y experiencia empresarial.

 

 -Usted moderará la conversación estratégica «Europa en el nuevo orden tecnológico: ¿riesgo u oportunidad?». Al hilo de esta mesa, ¿considera que Europa tiene una oportunidad abierta en el ámbito tecnológico?

Europa tiene una oportunidad real, pero aprovecharla exige decisiones estratégicas, una visión profunda y colectiva, verdadera unión entre los países integrantes y capacidad de ejecución. Disponemos de talento, investigación, industria y una tradición intelectual que sitúa a la persona en el centro del progreso. Sin embargo, nuestras dependencias tecnológicas limitan la autonomía y la competitividad europeas. Es imprescindible transformar el conocimiento en innovación, facilitar el crecimiento de las empresas y desarrollar capacidades propias. Europa puede ofrecer un modelo tecnológico que combine competitividad, libertad y responsabilidad. Para lograrlo, debe dejar de ser principalmente un espacio de regulación y convertirse también en un protagonista de la innovación y de la generación de riqueza y resiliencia.

 

 -¿Qué líneas de debate quiere abrir en esta mesa redonda durante la IX edición del Congreso de Tecnologías Emergentes?

La conversación abordará tres cuestiones fundamentales: la posición de Europa en la nueva competencia tecnológica, la capacidad de nuestras empresas para convertir la innovación en valor y las consecuencias de esta transformación sobre las personas y las organizaciones. Analizaremos las dependencias estratégicas, nuestro verdadero rol en el tablero. Retos y oportunidades en nuestro escenario. Las capacidades que necesitamos desarrollar y las condiciones para aprovechar mejor nuestro talento. También plantearemos una cuestión esencial: al servicio de qué fines queremos poner la tecnología. El progreso tecnológico no puede medirse únicamente por su velocidad o su rentabilidad, sino también por su contribución al desarrollo económico y humano en este nuevo “Orden Global”.

 

 -Desde su experiencia como psicóloga, ¿podemos pedirle a una inteligencia artificial que sea más ética que los seres humanos de los que ha aprendido?

Podemos exigir a la inteligencia artificial mayor consistencia, transparencia y capacidad para detectar sesgos, pero no atribuirle una conciencia moral que no posee. La ética no se reduce al cumplimiento de reglas: exige discernir entre valores, comprender circunstancias y asumir consecuencias. No olvidemos que la IA reproduce los mismos sesgos que poseen las personas que la han diseñado y quienes la entrenan cada día. La psicología demuestra hasta qué punto nuestros juicios están condicionados por creencias, emociones y prejuicios. La inteligencia artificial puede ayudarnos a identificar y corregir algunas de esas limitaciones. Lo que no puede hacer es liberarnos de nuestra responsabilidad. El desafío no consiste en delegar el juicio moral en las máquinas, sino en utilizar sus capacidades para ejercerlo mejor.

 

 -¿Estamos ante una revolución tecnológica o también ante una redistribución del poder económico, cultural y político a escala mundial?

Estamos ante una revolución tecnológica que está redistribuyendo el poder geopolítico, tecnológico, económico, político y cultural. La inteligencia artificial transforma los sistemas productivos y los modelos de negocio, mientras el control de los datos, los semiconductores y las infraestructuras digitales refuerza la influencia de determinados actores. Esta transformación alcanza también nuestra manera de informarnos, interpretar la realidad y formar opiniones donde la narrativa imperante influye de manera sustancial. La autonomía tecnológica se convierte, por tanto, en una cuestión de soberanía económica y política. Pero también de libertad intelectual. Y soberanía cognitiva. Quien controla el algoritmo, define la soberanía en la práctica. Las tecnologías que median nuestro acceso al conocimiento disponen de una capacidad de influencia que trasciende ampliamente el ámbito empresarial.

 

 -Si llevamos la IA a procesos de la empresa como recursos humanos, ¿qué decisiones sobre personas nunca deberíamos delegar completamente en una inteligencia artificial, por muy precisa que sea?

Las decisiones que afectan de forma decisiva a la trayectoria profesional y a las oportunidades de una persona no deben delegarse completamente en una inteligencia artificial. La  atracción de talento, la contratación, fidelización  de nuestros  equipos, despidos, la promoción o determinadas evaluaciones requieren contexto, deliberación y responsabilidad. La tecnología puede aportar información valiosa y detectar patrones, pero ningún conjunto de datos refleja toda la complejidad humana. Mi experiencia en  la gestión y desarrollo del talento me ha enseñado a distinguir entre el rendimiento que una persona muestra en un momento determinado y el potencial que puede desarrollar en otras circunstancias. Las decisiones sobre personas deben seguir siendo comprensibles, revisables y responsabilidad de quienes las adoptan persiguiendo en todo caso una integración basada en el bienestar personal y organizacional.

 

 -Usted trabaja desde hace años sobre liderazgo y transformación de las organizaciones. En la era de la IA, ¿qué cualidades humanas adquieren más valor precisamente porque las máquinas son cada vez más capaces?

El discernimiento, el pensamiento y juicio crítico, la creatividad, la inteligencia emocional; destacando la empatía y el autoconocimiento, adquieren un valor decisivo. Durante más de veinticinco años de trabajo en transformación, liderazgo, formación y coaching, he tenido el privilegio de  acompañar a miles de directivos de muy distinta condición y de diferentes países. Pero podría decir que en casi todos los casos  muchas de nuestras limitaciones no proceden de la falta de información, sino de la dificultad para construir nuestro liderazgo partiendo de la revelación de nuestro verdadero propósito, afrontando con valentía ese necesario “viaje interior”  hacia el desarrollo de nuestra mejor versión que nos permita construir nuestra propuesta de valor. Cuestionar nuestras creencias, reconocer nuestros sesgos y afrontar la incertidumbre navegando con fluidez el nuevo océano de nuestra existencia, resultan tareas fundamentales que resultan imposibles sin conectar con nuestra razón de Ser, que es la que dará sentido a nuestra vida y orientará nuestras mejores decisiones. La inteligencia artificial multiplica nuestra capacidad de procesar información, pero no sustituye la madurez personal necesaria para interpretarla. En un entorno donde el conocimiento será cada vez más accesible, la verdadera diferencia estará en la capacidad de convertirlo en decisiones sensatas, relaciones de confianza y crecimiento evolutivo.

 

-¿Necesitamos un nuevo tipo de líder para dirigir organizaciones donde humanos y sistemas inteligentes van a tomar decisiones conjuntamente?

Necesitamos una evolución profunda del liderazgo. La autoridad ya no puede fundamentarse principalmente en el control de la información o en la acumulación de conocimientos. Los sistemas inteligentes ofrecen análisis y alternativas con una rapidez extraordinaria, pero corresponde al líder disponer de una visión estratégica y prospectiva,  sentir y detectar las corrientes emergentes, prepararse y preparar a la empresa para los cambios que deben de gestionarse eficazmente, formular las preguntas adecuadas, contrastar recomendaciones, integrar perspectivas y asumir las consecuencias de sus decisiones. También debe generar confianza y favorecer la autonomía de sus equipos. Liderar no consiste en sustituir el pensamiento de los demás, sino en lograr las condiciones para que todos los stakeholderes creen,  aporten su talento a un propósito común previamente consensuado, y desarrollen su capacidad para contribuir al mismo y crecer de forma resiliente y evolutiva. La tecnología modifica las herramientas del liderazgo, pero refuerza la importancia del criterio, la responsabilidad y la dimensión humana.

 

-¿Estamos enseñando a las máquinas a pensar como nosotros o, poco a poco, son las máquinas las que están empezando a enseñarnos cómo debemos pensar?

La influencia ya es recíproca. Pero debemos de prestar mucho atención a lo que de verdad constituye lo más valioso de nuestra condición de humanidad y nos hace únicos. Desarrollamos sistemas a partir de nuestro lenguaje, conocimientos y formas de razonar, pero también estamos adaptando nuestros hábitos intelectuales a las respuestas que nos proporcionan. El riesgo no es únicamente aceptar información incorrecta, sino perder la costumbre de examinar por qué consideramos válida una respuesta. Nunca debemos de renunciar a nuestro espíritu y juicio crítico.La filosofía nos enseña el valor del cuestionamiento, esa “Ironía socrática “que siempre me acompaña en cada proceso, en el análisis de cada información que recibo. La psicología explica nuestra tendencia a aceptar aquello que confirma nuestras expectativas. La inteligencia artificial puede ampliar nuestra capacidad de comprender y crear, siempre que mantengamos la autonomía de pensamiento. Pensar por nosotros mismos seguirá siendo una responsabilidad irrenunciable.

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Manuel Monzó, gerente de APOLO: “Europa necesita acelerar la transferencia de conocimiento hacia el mercado”

Manuel Monzó, gerente de APOLO: “Europa necesita acelerar la transferencia de conocimiento hacia el mercado”

Coronel del Ejército de Tierra en la reserva, con más de cuatro décadas de experiencia en las Fuerzas Armadas españolas y en organismos internacionales como la OTAN, la Unión Europea y Naciones Unidas. Su último destino fue como Subdelegado de Defensa en Castellón. Actualmente compagina su actividad como profesor asociado del CESEDEN con la gerencia del Clúster de la Industria de Defensa de la Comunitat Valenciana (APOLO), desde donde impulsa la participación de las empresas valencianas en programas nacionales y europeos de innovación, tecnología y defensa.

-Desde su experiencia en los sectores de la ciberseguridad y la defensa, ¿cuáles considera que son las principales vulnerabilidades tecnológicas de Europa y qué pasos debería dar para reducir su dependencia de otras potencias?

La geopolítica europea ha cambiado profundamente en los últimos años, especialmente tras la invasión de Ucrania, poniendo de manifiesto la importancia de disponer de capacidades tecnológicas e industriales propias. La principal vulnerabilidad de Europa no es la falta de talento ni de capacidad industrial, sino la dependencia que todavía mantiene en determinadas tecnologías críticas. Los conflictos recientes han demostrado que la capacidad tecnológica e industrial vuelve a ser un factor determinante para la seguridad, la competitividad y la autonomía estratégica de los Estados.

Europa mantiene todavía dependencias relevantes en ámbitos críticos como los semiconductores avanzados, determinados componentes electrónicos, algunas materias primas estratégicas o parte de las infraestructuras digitales esenciales. A ello se suma la creciente utilización de plataformas digitales, servicios cloud y tecnologías de inteligencia artificial desarrolladas fuera de Europa. Aunque estas soluciones ofrecen enormes ventajas, también plantean desafíos relacionados con la protección de los datos, la resiliencia de las infraestructuras críticas y la capacidad de mantener una autonomía de decisión en ámbitos estratégicos.

La actual Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa destaca la importancia de disponer de una base tecnológica e industrial sólida, capaz de adaptarse a escenarios cada vez más exigentes y responder con rapidez a los retos emergentes. En este contexto, resulta necesario seguir reforzando las capacidades propias en aquellas tecnologías consideradas estratégicas, impulsando la inversión en I+D+i y promoviendo una mayor colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones públicas.

Además, resulta fundamental facilitar la participación de startups y pymes innovadoras en los grandes programas nacionales y europeos. Muchas de las soluciones más disruptivas surgen precisamente de este tejido empresarial, que aporta agilidad, especialización y capacidad de innovación.

Europa dispone del talento, la capacidad científica y la experiencia industrial necesarias para liderar muchas de las tecnologías del futuro. El desafío consiste en coordinar mejor esos recursos y transformar la innovación en competitividad, resiliencia y capacidad industrial.

-Usted participará en la mesa redonda «Semiconductores, IA y autonomía tecnológica europea». ¿Cuáles son las principales ideas que quiere destacar durante su intervención y qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas y profesionales asistentes?

Me gustaría transmitir una idea fundamental: la autonomía tecnológica europea es hoy una cuestión de competitividad económica, seguridad y capacidad de decisión estratégica.

Los semiconductores y la inteligencia artificial se han convertido en tecnologías habilitadoras esenciales para sectores tan diversos como la defensa, la energía, las comunicaciones, la movilidad o la sanidad. Su desarrollo condicionará en gran medida la capacidad de Europa para mantener su posición en un entorno internacional cada vez más competitivo.

Desde la perspectiva de APOLO, destacaría tres aspectos. En primer lugar, Europa dispone de una excelente base científica, tecnológica e industrial, pero necesita acelerar la transferencia de conocimiento hacia el mercado y hacia aplicaciones concretas que generen valor económico y capacidades tecnológicas sostenibles.

En segundo lugar, es imprescindible incorporar a las pymes y empresas tecnológicas al proceso de fortalecimiento industrial europeo. Muchas innovaciones en inteligencia artificial, ciberseguridad, electrónica avanzada o gestión de datos nacen precisamente en empresas de tamaño pequeño y mediano con una alta capacidad de especialización.

Europa está impulsando iniciativas de gran relevancia como por ejemplo el Fondo Europeo de Defensa (EDF) y el programa DIANA de la OTAN o los futuros instrumentos derivados del Programa Europeo para la Industria de Defensa (EDIP). Estos mecanismos representan una oportunidad extraordinaria para que las empresas valencianas participen en proyectos internacionales de alto valor tecnológico y accedan a nuevas cadenas de colaboración industrial.

Y, en tercer lugar, debemos entender que los semiconductores y la inteligencia artificial son tecnologías transversales que impulsan el desarrollo de otras capacidades avanzadas, como los sistemas autónomos, las comunicaciones seguras o determinadas aplicaciones de computación avanzada.

El mensaje que trasladaría a las empresas y profesionales asistentes es claro: Europa está incrementando de forma significativa los recursos destinados a reforzar sus capacidades tecnológicas e industriales y donde fortalecer la disuasión tiene un peso muy relevante debido a la actual situación geoestratégica. Las empresas valencianas cuentan con activos muy relevantes para participar en este proceso y este es un momento especialmente propicio para colaborar, innovar y posicionarse en proyectos de ámbito nacional y europeo.

-Los semiconductores y la inteligencia artificial se han convertido en tecnologías fundamentales tanto para la industria como para la seguridad y la defensa. ¿Qué papel desempeñan en el desarrollo de una industria europea de defensa más competitiva y autónoma?

Los semiconductores y la inteligencia artificial constituyen dos de las tecnologías más estratégicas de nuestro tiempo porque son la base de gran parte de los sistemas avanzados que caracterizan la economía digital y la defensa moderna.

Los semiconductores están presentes en radares, sensores, comunicaciones, satélites, drones, sistemas autónomos y centros de procesamiento de datos por poner solo unos ejemplos. La reciente crisis de suministro evidenció hasta qué punto la dependencia exterior puede convertirse en una vulnerabilidad para cualquier economía avanzada.

Por su parte, la inteligencia artificial está transformando la forma en que se procesan grandes volúmenes de información, se toman decisiones y se gestionan operaciones complejas. Permite mejorar el análisis de datos, optimizar procesos, reforzar la ciberseguridad y aumentar la eficiencia de numerosos sistemas.

Además, ambas tecnologías actúan como capacidades habilitadoras de otros ámbitos estratégicos para el futuro, incluyendo los sistemas autónomos, las comunicaciones avanzadas y determinadas aplicaciones cuánticas. Su relevancia trasciende, por tanto, el ámbito estrictamente industrial y adquiere una clara dimensión estratégica.

Para Europa, reforzar estas capacidades supone avanzar hacia una mayor autonomía tecnológica, reducir vulnerabilidades y fortalecer una base industrial capaz de responder a las necesidades futuras de seguridad y defensa.

-Como gerente de APOLO, ha destacado las oportunidades que este sector representa para el tejido empresarial valenciano. ¿Qué capacidades tiene actualmente la Comunitat Valenciana para posicionarse en esta industria y qué oportunidades se abren para las empresas tecnológicas y las pymes?

La Comunitat Valenciana dispone de capacidades muy relevantes para aspirar a convertirse en uno de los polos tecnológicos e industriales de referencia en el ámbito de la defensa y la seguridad en España. Contamos con un ecosistema que integra empresas tecnológicas, industrias avanzadas, universidades y centros tecnológicos de reconocido prestigio.

Existen capacidades destacadas en ámbitos como la ciberseguridad, la inteligencia artificial, las comunicaciones, la electrónica, la fabricación avanzada, los materiales innovadores y los sistemas no tripulados. Además, nuestra tradición industrial facilita la incorporación progresiva de empresas procedentes de otros sectores a las cadenas de valor relacionadas con la defensa.

Un elemento especialmente relevante es el carácter dual de muchas de estas tecnologías, que permiten generar valor tanto en mercados civiles como en aplicaciones relacionadas con la seguridad y la defensa. Esto amplía significativamente las oportunidades para las empresas innovadoras.

Precisamente esa naturaleza dual constituye una de las grandes fortalezas del tejido empresarial valenciano. Muchas empresas que actualmente operan en sectores civiles disponen ya de capacidades susceptibles de incorporarse a programas de seguridad y defensa, ampliando sus oportunidades de crecimiento y diversificación.

Las pymes valencianas cuentan con capacidades muy competitivas en análisis de datos, software avanzado, sensores, simulación, inteligencia artificial, comunicaciones seguras y ciberseguridad. Precisamente son estas capacidades las que están siendo cada vez más demandadas en los programas de innovación tecnológica vinculados a la defensa.

Desde APOLO trabajamos para conectar ese talento y esas capacidades con las oportunidades que ofrecen los programas nacionales y europeos, facilitando la colaboración y el desarrollo de proyectos de alto valor añadido.

-La ciberseguridad es uno de los grandes retos asociados al desarrollo de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial. ¿Cómo están evolucionando las amenazas digitales y qué importancia tiene desarrollar capacidades propias de ciberseguridad para garantizar la autonomía tecnológica europea?

Las amenazas digitales evolucionan a una velocidad extraordinaria. Hoy ya no hablamos únicamente de ataques contra sistemas informáticos, sino de campañas complejas que combinan ciberataques, espionaje industrial, robo de propiedad intelectual, desinformación y acciones dirigidas contra infraestructuras críticas.

La inteligencia artificial está actuando como un factor multiplicador. Por un lado, mejora las capacidades de detección y respuesta frente a amenazas; por otro, facilita el desarrollo de ataques más sofisticados y automatizados.

En este contexto, la ciberseguridad se ha convertido en un elemento esencial para proteger la actividad económica, las infraestructuras críticas y los sistemas estratégicos. La capacidad para proteger redes, datos y servicios digitales resulta tan importante como la capacidad para desarrollar nuevas tecnologías.

Europa debe seguir fortaleciendo sus capacidades propias en ámbitos relacionados con la protección de infraestructuras críticas, las comunicaciones seguras, la inteligencia de amenazas y la seguridad de los sistemas digitales. La resiliencia tecnológica es hoy un requisito indispensable para preservar la seguridad y la autonomía estratégica.

La Comunitat Valenciana cuenta con empresas, universidades y centros tecnológicos que pueden contribuir significativamente a estos objetivos mediante el desarrollo de soluciones innovadoras y competitivas a nivel europeo.

-¿Qué medidas considera prioritarias para transformar el potencial de colaboración que existe entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones públicas en proyectos concretos para fortalecer la industria tecnológica de defensa?

La colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones públicas ya existe y tiene una gran calidad. El reto consiste en convertir ese potencial en proyectos concretos, capacidades tecnológicas y nuevas oportunidades de desarrollo industrial.

Desde mi punto de vista existen cuatro prioridades fundamentales.

La primera es impulsar proyectos orientados a resultados concretos y necesidades claramente identificadas. La investigación debe estar conectada con aplicaciones reales y con la generación de capacidades tecnológicas que aporten valor.

La segunda es facilitar el acceso de las pymes y startups innovadoras a los grandes programas nacionales y europeos. Cada vez más soluciones disruptivas proceden de empresas altamente especializadas que aportan un gran potencial de innovación.

La tercera es reforzar la transferencia de conocimiento desde universidades y centros tecnológicos hacia el tejido empresarial, favoreciendo que la investigación llegue con mayor rapidez al mercado.

Y la cuarta es proporcionar estabilidad y visión estratégica a largo plazo. El desarrollo de tecnologías avanzadas requiere continuidad, planificación e inversiones sostenidas.

El documento que define la actual Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa elaborado por el Ministerio de Defensa concede una especial relevancia a la colaboración entre los diferentes actores del ecosistema de innovación y defensa. En este contexto, los clústeres desempeñan un papel esencial como elementos vertebradores, facilitando alianzas, identificando oportunidades y promoviendo proyectos conjuntos.

Desde APOLO observamos que la Comunitat Valenciana dispone de capacidades tecnológicas de gran nivel y que, cuando se generan espacios de colaboración entre empresas, universidades y centros tecnológicos, surgen proyectos con un enorme potencial de impacto tanto a nivel nacional como europeo.

El objetivo final no es únicamente generar conocimiento. Debemos ser capaces de transformar la innovación en productos, capacidades industriales y soluciones tecnológicas que contribuyan al desarrollo económico, fortalezcan la competitividad de nuestras empresas y aporten valor real a las necesidades de seguridad y defensa.

La Comunitat Valenciana dispone de talento, empresas innovadoras, universidades de referencia y centros tecnológicos de primer nivel. El desafío no es generar más capacidades, sino conectarlas de forma eficaz. Si somos capaces de hacerlo, podremos contribuir de manera significativa al fortalecimiento de la base tecnológica e industrial de defensa de España y Europa, generando al mismo tiempo innovación, empleo cualificado y nuevas oportunidades de crecimiento para nuestras empresas.

La autonomía tecnológica, la innovación dual y la colaboración público-privada constituyen una oportunidad extraordinaria para que la Comunitat Valenciana refuerce su posición en los ecosistemas español y europeo de innovación en defensa.

 

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Fernando Cocho, socio fundador de H4dm: “La IA y los sistemas tecnológicos no tienen límite y tampoco tienen moral”

Fernando Cocho, socio fundador de H4dm: “La IA y los sistemas tecnológicos no tienen límite y tampoco tienen moral”

Analista de Inteligencia, riesgos a la seguridad nacional y profesor de metodología de Inteligencia y creación de unidades de Inteligencia. Fernando Cocho es fundador de la consultora H4dm especializada en Inteligencia.  Máster: en inteligencia,  logística integral, ciber delito y ciber terrorismo, máster en información internacional, máster en gestión de calidad aplicada, máster en radiodifusión,  máster en gestión del conocimiento. Cocho es especialista en riesgos en infraestructuras críticas,  especialista en sesgos cognitivos e interrogatorios. Además de experto en evaluación de competencias y formación, así como radicalización en redes sociales y captación.

–  La geopolítica se libra cada vez más también en el ciberespacio ¿qué cambios está viendo en las amenazas y hasta qué punto podemos seguir distinguiendo entre ciberdelincuencia, espionaje y operaciones vinculadas a Estados?

Ya no hay diferencias sustanciales puesto que cada vez más hay cruces de intereses y los Estados utilizan como herramientas a ciber delincuentes para sus operaciones encubiertas y para acciones que están en los límites legales.

-Usted pronunciará la ponencia de apertura de esta XI edición del Congreso de Tecnologías Emergentes bajo el título “El nuevo orden global; qué está pasando realmente”, ¿Cuáles son las ideas principales con las que los asistentes deben quedarse de esta ponencia?

Las cosas ya nunca serán lo que parece, ahora hay nuevas reglas que se están configurando para responder a las nuevas geopolíticas, realmente las reglas que nos habíamos dado y que al menos en apariencia eran las que cumplíamos todos, ahora ya de forma directa se dividen entre los que ejercen “la razón de la fuerza” y quienes tienen que someterse a un bloque de intereses determinado.

Quedarán 2 ó 3 bloques de presión geopolítica y Europa no está entre ellos. El descaro con el que ahora las cosas se dicen por parte de quienes ostentan el poder nos da la pista de lo que es “el nuevo orden mundial”: una tensión permanente entre los grandes y pactos “bajo la mesa” para repartirse el mundo.

– La inteligencia artificial está multiplicando las capacidades tanto de quienes atacan como de quienes defienden. ¿Qué amenaza asociada a la IA cree que las empresas están todavía infravalorando?

Que la IA y los sistemas tecnológicos no tienen límite y tampoco tienen moral, reproducen los sesgos de quienes les programan y por tanto las consecuencias en la cadena lógica será en ocasiones incontrolable. Cada vez será más caro el uso de la IA y muchos dependerán de uno o dos proveedores detrás de los cuales habrá gobiernos.

-Europa habla cada vez más de soberanía y autonomía tecnológica. Desde el punto de vista de la ciberseguridad, ¿hasta qué punto depender de tecnologías, infraestructuras cloud, software o proveedores de terceros países puede convertirse en una vulnerabilidad estratégica para empresas y gobiernos?

Es la más grave vulnerabilidad puesto que las puertas traseras y los programas están hechos para controlar y saber “bajo licencias” todo lo que el otro sabe. La soberanía no se improvisa y hasta conseguirla pasará tiempo, y no tengo claro que los grandes nos dejen ser “soberanos”.

–¿Por qué sigue siendo tan difícil que empresas, administraciones y países compartan información sobre ciberataques y qué tendríamos que cambiar para pasar de una seguridad individual a una verdadera defensa colectiva?

Por que demostrarían sus puntos débiles. Mientras no pensemos en tareas colectivas no se logrará. Y siempre, la defensa colectiva, termina convirtiéndose en sentimientos soberanistas.

-¿Qué le respondería a un CEO que le preguntara cuáles son las tres decisiones que debería tomar este año para que su empresa sea realmente más resiliente ante un ciberataque?

Formación constante, concienciación de los riesgos y humildad en el cumplimiento de los procedimientos de seguridad.

–Y con la vista puesta en unos años vista ¿qué le preocupa más, que los atacantes dispongan de tecnologías cada vez más poderosas o que las organizaciones no sean capaces de adaptarse a la velocidad?

Ambas cosas son lo mismo, ya que nunca podremos tener las mismas tecnologías que los atacantes sin apoyo institucional. Por eso China y sus empresas van de la mano, y la velocidad tecnológica de avanzar en capacidades llegará un momento en que provocarán que el propio sistema “elimine” lo accesorio. Los atacantes, cada vez, serán más difusos. No sabemos en realidad qué quieren o quiénes son. La atribución de identidad de los atacantes es muy difícil y es una carrera sin fin.