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Arsenio Pérez, manager de ciberseguridad en Sopra Steria España: “La ciberseguridad debe formar parte de toda la organización”

Arsenio Pérez, manager de ciberseguridad en Sopra Steria España: “La ciberseguridad debe formar parte de toda la organización”

Arsenio Pérez Gavira es manager de Ciberseguridad en Sopra Steria España y cuenta con más de veinte años de trayectoria en este ámbito. Ingeniero técnico en Informática de Gestión, dispone de un MBA y formación de máster en dirección y administración de sistemas de información. Su experiencia incluye la coordinación de servicios, la gestión global de productos y el desarrollo de negocio con startups. Desde su incorporación a Sopra Steria en 2022, ha desempeñado funciones de gestión de ciberseguridad, preparación y revisión de propuestas y coordinación con equipos técnicos y comerciales. Su actividad reciente se centra en las alianzas tecnológicas, el desarrollo de la oferta y el seguimiento de oportunidades. También participa en iniciativas relacionadas con la seguridad y el gobierno de la inteligencia artificial.

¿Cuáles considera que son los principales riesgos de la dependencia tecnológica y qué decisiones deberían tomar las organizaciones para reforzar su autonomía digital?

La dependencia tecnológica puede generar riesgos que van más allá del ámbito técnico. Hablamos de pérdida de control sobre datos críticos, dependencia excesiva de determinados proveedores, dificultades para responder a cambios regulatorios o geopolíticos y menor capacidad para evolucionar al ritmo que requiere el negocio.

La autonomía digital no consiste en renunciar a los grandes proveedores tecnológicos, sino en mantener la capacidad de decisión sobre los activos estratégicos de la organización. Para lograrlo, las empresas deben identificar qué capacidades son críticas, proteger adecuadamente sus datos, fortalecer su gobierno tecnológico y evaluar periódicamente sus dependencias para reducir riesgos y aumentar su resiliencia.

 ¿Qué amenazas plantean prácticas como el shadowgenAI  para la seguridad de la información corporativa y cómo pueden las organizaciones aprovechar el potencial de la IA sin comprometer sus datos?

El shadow GenAI surge cuando los empleados utilizan herramientas de inteligencia artificial generativa fuera de los canales autorizados por la organización. El principal riesgo es que información sensible, estratégica o confidencial termine siendo procesada por plataformas sobre las que la empresa no tiene control.

La respuesta no debe ser prohibir la inteligencia artificial, sino gobernarla adecuadamente. Las organizaciones deben establecer políticas claras de uso, clasificar la información, implantar controles de seguridad y proporcionar alternativas corporativas seguras. La inteligencia artificial representa una gran oportunidad para mejorar la productividad y acelerar la innovación, pero debe incorporarse dentro de un marco de gobierno, seguridad y cumplimiento que proteja los activos más valiosos de la organización.

Usted participará en la mesa de debate “Soberanía tecnológica y autonomía estratégica: del discurso a la decisión empresarial”, en el marco de la IX edición del Congreso de Tecnologías Emergentes. ¿Cuáles serán las principales ideas que quiere destacar durante su intervención y qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas para que conviertan la soberanía tecnológica en decisiones estratégicas concretas?

La soberanía tecnológica no debe entenderse como un concepto político o teórico, sino como una decisión empresarial vinculada a la gestión del riesgo, la competitividad y la capacidad de adaptación.

Me gustaría destacar tres ideas. La primera es que la soberanía tecnológica ha dejado de ser un debate teórico y empieza a condicionarnos decisiones reales sobre cloud, datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y contratación tecnológica. La segunda es que no todas las dependencias son negativas. Lo importante es conocerlas, medirlas y asegurarnos de que pueden gobernarse, auditarse o sustituirse cuando sea necesario.

Y la tercera es que la autonomía digital debe construirse de forma proporcional al riesgo. No necesitamos el mismo nivel de control para una herramienta de productividad que para un sistema que soporte un servicio esencial o una decisión con impacto sobre ciudadanos.

¿Cómo está evolucionando la ciberdelincuencia con la incorporación de la inteligencia artificial y cuáles son las amenazas emergentes que más deberían preocupar a las empresas españolas?

La inteligencia artificial está reduciendo las barreras de entrada al cibercrimen y permitiendo que los ataques sean cada vez más rápidos, sofisticados y difíciles de detectar. Los delincuentes ya utilizan IA para automatizar campañas, elaborar fraudes más convincentes y adaptar sus técnicas a cada víctima.

Entre las amenazas emergentes destacan la evolución del phishing hacia ataques altamente personalizados, la utilización de contenidos sintéticos para la suplantación de identidad y la automatización de determinadas fases de los ciberataques. Ante este escenario, las organizaciones deben reforzar sus capacidades de detección, monitorización y respuesta, combinando tecnología, inteligencia de amenazas y formación continua de los empleados.

¿Qué importancia tienen el talento y la formación de los empleados para garantizar la resiliencia digital de las organizaciones?

La resiliencia digital depende tanto de la tecnología como de las personas. Los profesionales siguen siendo la primera línea de defensa frente a muchas amenazas y también desempeñan un papel fundamental en la respuesta ante incidentes y en la adopción segura de nuevas tecnologías.

Por ello, las organizaciones deben invertir en el desarrollo continuo de competencias digitales y en la creación de una cultura de seguridad compartida. La ciberseguridad ya no es una responsabilidad exclusiva de los equipos especializados; es un elemento transversal que debe formar parte de la actividad diaria de toda la organización.

Muchas empresas, especialmente las pymes, se enfrentan al reto de incorporar nuevas tecnologías mientras gestionan recursos limitados y crecientes exigencias de ciberseguridad. ¿Qué medidas considera prioritarias para que puedan avanzar hacia una mayor autonomía tecnológica sin renunciar a la innovación y la competitividad?

Las pymes deben abordar la transformación digital de forma progresiva y priorizando las actuaciones que aportan mayor reducción del riesgo. El primer paso consiste en conocer qué activos son esenciales para el negocio y protegerlos adecuadamente.

Es fundamental implantar controles básicos de ciberseguridad, gestionar correctamente las identidades y accesos, mantener actualizados los sistemas, formar a los empleados y disponer de mecanismos de recuperación ante incidentes. A partir de esa base, podrán incorporar nuevas tecnologías e iniciativas de inteligencia artificial de forma segura, equilibrando innovación, competitividad y protección.

 

 

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Diego Ramírez, partner en Marsh:  “La IA no funcionará si los empleados no participan en la creación y programación de soluciones”

Diego Ramírez, partner en Marsh:  “La IA no funcionará si los empleados no participan en la creación y programación de soluciones”

Diego Ramírez es partner en Marsh, con base en Nueva York, y cuenta con más de 25 años de experiencia asesorando a organizaciones multinacionales en beneficios globales para empleados. Su enfoque actual se centra en ayudar a las empresas a abordar los retos que la IA plantea para la salud, salud mental, satisfacción y compromiso de los empleados, para equilibrar bienestar, resiliencia y la sostenibilidad que demandan las organizaciones en este proceso de transformación. Médico y máster en Administración Sanitaria y Marketing Estratégico, lidera iniciativas que convierten la complejidad global en soluciones prácticas y de alto impacto para empleadores multinacionales, especialmente en los sectores de Hi-Tech, retail, farmacéutico y financiero.

Usted tendrá en este IX Congreso de Tecnologías Emergentes una ponencia bajo el título “Seguridad, defensa y decisiones estratégicas”, ¿Con qué tres o cuatro ideas quiere que se quede el público de ella?

Entender los potenciales riesgos relacionados con personas y cómo pueden interactuar con la IA para los empleadores. A continuación, se presentan los cinco principales riesgos para las personas de acuerdo con el estudio Marsh People Risk 2026 (1):

  1. Conocimientos insuficientes sobre las ciberamenazas
  2. Escasez de mano de obra
  3. Escasez de competencias tecnológicas
  4. Inseguridad financiera de los empleados
  5. Aumento de los costes sanitarios y de las prestaciones sociales

Entender cómo las empresas se preparan para mitigar los riesgos relacionados con la IA es fundamental para desarrollar la resiliencia de las personas y del negocio.

Considerando que las regulaciones con respecto a IA están evolucionando a la par con su desarrollo, serán las empresas quienes tendrán que monitorizar la información interna, crear su estrategia con los mecanismos de gobernanza, ética y desarrollo de competencias de su fuerza laboral.

La IA nos es una cuestión solo de tecnología, es una estrategia que traspasa todas las capas de la organización, desde las personas, el modelo operativo, servicio al cliente, suministros y aspectos legales. Por lo tanto, la aproximación para las empresas debe incluir un proceso estratégico de preparación, que incluye el aprendizaje sobre la marcha, el diseño de soluciones, prueba, testeo y escalabilidad, medir retorno sobre la inversión, entender las implicaciones para el coste las necesidades de desarrollo de las plantillas, así como la comunicación interna y externa.  De hecho, vemos que las grandes organizaciones están nombrando a su CAIO (Chief AI Officer) para liderar la estrategia, crear la gobernanza y el manejo de riesgos.

  •     Marsh People Risk 2026

Cuando hablamos de seguridad y defensa empresarial pensamos inmediatamente en ciberseguridad, infraestructuras o cadenas de suministro. Pero usted trabaja con otro activo crítico: las personas. ¿Estamos infravalorando el talento y el bienestar de los empleados como una cuestión de seguridad y resiliencia estratégica para las empresas?

Con la llegada de la inteligencia artificial hemos generado muchas expectativas en términos de eficiencia y optimización de procesos. Sin embargo, estos procesos no funcionarán adecuadamente si los empleados no desarrollan las competencias necesarias, si no existe una línea estratégica clara desde la alta dirección y en todos los niveles de la organización, o si los empleados no participan activamente en la creación y programación de las soluciones.

De hecho, actualmente afrontamos un reto importante: la disminución en la satisfacción de los empleados. De acuerdo con nuestros datos, entre 2024 y 2026 hubo una caída de 20 puntos porcentuales en la percepción de prosperidad de los empleados, pasando del 66% al 44%. Al mismo tiempo, aumentó del 10% al 18% el porcentaje de personas que consideran que no están progresando (1). Asimismo, un 40% de los empleados manifiesta preocupación por perder su trabajo debido a la inteligencia artificial en el mismo estudio.

Desde la perspectiva de los beneficios y la experiencia de empleado, también encontramos algunos aspectos positivos. De acuerdo con nuestro Estudio de Beneficios 2027, en Estados Unidos, el 63% de las empresas incorporará la inteligencia artificial de alguna manera en la gestión de beneficios. Esto puede facilitar el conocimiento  de los empleados por el sistema de beneficios —así lo considera el 27% de los encuestados—, mejorar la comunicación, según el 24%, y permitir una mayor personalización y análisis avanzado de datos, de acuerdo con el 13%.

Incluso, un 7% considera que la inteligencia artificial puede facilitar el acceso a terapias de salud mental, y otro 7% cree que ayudará a personalizar la experiencia relacionada con la salud y el bienestar. También puede generar eficiencias en la atención de salud y en la prevención.

Pero también hay efectos negativos que debemos considerar, como la carga emocional, la disminución de la satisfacción de los empleados, la percepción de inseguridad laboral y la dificultad de adaptarse a la inteligencia artificial.

Además, hay un aspecto que apenas empezamos a medir: la sobrecarga cognitiva que puede generar la inteligencia artificial en el trabajo. Estar constantemente creando promts, revisando la información, corrigiendo resultados y cambiando de una herramienta a otra puede producir lo que en Estados Unidos llaman brain fry, o “cerebro frito”, una expresión popularizada en un artículo de Harvard Business Review. (2)

Por eso, la inteligencia artificial no debe verse únicamente como una herramienta de eficiencia. También hay que entender su impacto en las personas, preparar a los empleados para los nuevos roles y asegurarnos de que sean parte activa de esta transformación.

En estos momentos de transformación, y con la llegada de la inteligencia artificial, las empresas están revisando los roles de los empleados, sus funciones y los procesos de trabajo. También están rediseñando la arquitectura de los cargos y ajustando las responsabilidades de las personas para generar el mayor impacto posible en la gestión del cambio, la eficiencia y el valor de sus productos y servicios.

  • Encuesta de Tendencias globales de talento, Mercer 2026
  • The HBR article “When Using AI Leads to ‘Brain Fry’” (March 5, 2026)
  • Mercer Survey Health and Benefit Strategies for 2027

En los últimos años hemos visto guerras, tensiones geopolíticas, pandemias, riesgos climáticos que afectan de manera desigual a las plantillas dependiendo del país. Para una multinacional, ¿cómo se diseña hoy una estrategia global de protección de las personas cuando los riesgos son cada vez más locales y cambiantes?

En nuestro trabajo con multinacionales, una de las principales formas de proteger a los empleados es desarrollar un programa de beneficios que respondan a sus necesidades de salud, bienestar financiero, jubilación y otros beneficios complementarios.

Para esto, ayudamos a establecer estándares mínimos globales que permiten a las organizaciones definir, de manera planificada y no reactiva, su estrategia y el alcance de la protección que quieren ofrecer. Este enfoque empieza por entender los riesgos potenciales que pueden afectar a las personas, como las enfermedades crónicas, el cáncer, las condiciones relacionadas con el envejecimiento de la población, los efectos de los conflictos armados y los desplazamientos.

También consideramos la implementación de programas de bienestar que atiendan las dimensiones física, emocional, social, financiera y de desarrollo profesional de los empleados.

¿Dónde ve las oportunidades más transformadoras y dónde deberían estar las líneas rojas cuando utilizamos datos e IA para tomar decisiones que afectan directamente a las personas como en los departamentos de Recursos Humanos?

Las oportunidades más transformadoras para los empleados estarán relacionadas con la comunicación, la interacción y la personalización de su experiencia dentro de la organización. Con la inteligencia artificial será posible conectar mejor la estrategia de compensación total con los beneficios que ofrece la empresa, para facilitar el acceso a los recursos y responder de una manera más efectiva a las necesidades de los empleados.

En cuanto a las líneas rojas, las organizaciones tienen que hacer una revisión profunda y entender el impacto integral de la inteligencia artificial. Esto incluye analizar cómo cambiarán las funciones y los nuevos roles de los empleados, qué competencias deberán desarrollar y cuáles pueden ser los efectos negativos indirectos.

Entre estos efectos están el estrés laboral, la sobrecarga de trabajo y hasta una demanda inadecuada de los beneficios de salud, como consecuencia de un uso incorrecto de la inteligencia artificial en la prestación de servicios o en la facturación por parte de los proveedores de salud.

 

Hay una palabra que aparece constantemente en el actual contexto geopolítico: resiliencia. ¿Cómo se mide la resiliencia de una organización desde la perspectiva de las personas?

Efectivamente, la resiliencia de una organización no se mide únicamente por su solidez financiera o tecnológica. También se mide por la capacidad de su plantilla para responder, adaptarse y recuperarse frente a la incertidumbre y a los cambios del entorno geopolítico actual.

Esto implica evaluar si los colaboradores comprenden los riesgos y sus responsabilidades, si confían en el liderazgo, si reciben una comunicación clara y oportuna, y si cuentan con las habilidades y los recursos necesarios para actuar. También es fundamental que la organización proteja su bienestar y su salud mental.

Además, es importante analizar la flexibilidad de los equipos, la continuidad del conocimiento y la capacidad de mantener las funciones críticas ante ausencias, rotación o interrupciones.

En definitiva, una organización resiliente es aquella en la que su gente sabe qué hacer, cuenta con las herramientas para hacerlo y confía en que recibirá el apoyo necesario para enfrentar los escenarios cambiantes a los que puede estar expuesta en el entorno geopolítico actual.

Si tuviera que aconsejar al CEO de una empresa sobre qué decisiones  sobre personas deberían tomar ahora para estar mejor preparados ante una gran crisis dentro de unos años, ¿cuáles serían?

Bueno, yo le diría al CEO y a su equipo de liderazgo que, en primer lugar, es necesario tener una estrategia clara de inversión en las personas, entendiendo que son el principal activo para la prosperidad del negocio.

En segundo lugar, deben contar con una estrategia de gestión de riesgos y generar un ambiente de confianza, credibilidad y seguridad psicológica, en el que los empleados puedan contribuir, expresar sus preocupaciones y sentirse apoyados cuando cometen un error.

También es fundamental que la organización cuide el bienestar físico, mental, social, financiero y profesional de sus empleados. Si estos aspectos no se atienden, la rotación y la pérdida de talento harán más costosa la operación y dificultarán el éxito del negocio.

Y, por último, hablamos de que la ciberseguridad protege los sistemas; la defensa protege activos estratégicos, pero ¿quién protege la capacidad humana de la empresa para seguir funcionando cuando todo lo demás cambia?

Proteger a las personas es una responsabilidad compartida, incluyendo al empleado y el sistema público de protección social; pero debe empezar por la organización. La dirección tiene que priorizar la vida, la salud, la seguridad y la dignidad de sus empleados.

A partir de ahí, Recursos Humanos y Gestión de Riesgos deben trabajar de manera coordinada para identificar los riesgos que pueden afectar a las personas, establecer políticas claras y preparar respuestas ante posibles crisis. Los líderes y los colaboradores, por su parte, deben aplicar esas medidas en el día a día.

También es importante considerar los recursos disponibles de la seguridad social y de la infraestructura pública, teniendo siempre en cuenta la realidad y las capacidades de cada país. No todos los entornos enfrentan los mismos riesgos ni cuentan con los mismos recursos.

 

 

 

 

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Javier Saurí, secretario general de AECTA: “La soberanía digital no depende solo de que los datos estén en Europa, sino de quién controla la infraestructura, operación, gobernanza y marco legal”

Javier Saurí, secretario general de AECTA: “La soberanía digital no depende solo de que los datos estén en Europa, sino de quién controla la infraestructura, operación, gobernanza y marco legal”

Javier Saurí es director adjunto de la Agencia Levante de Sopra Steria. Licenciado en Informática por la Universitat Politècnica de València (UPV), cuenta además con un Executive MBA y un Máster en Dirección Comercial. A lo largo de su trayectoria ha liderado iniciativas de transformación tecnológica y desarrollo de negocio para organizaciones de sectores como la distribución, la banca, la administración pública y la industria, impulsando proyectos orientados a mejorar la eficiencia, la innovación y la competitividad mediante la tecnología.

Hablamos constantemente de soberanía tecnológica y autonomía estratégica, ¿Cómo se traducen en decisiones concretas sobre tecnología, proveedores, datos, cloud o inteligencia artificial?

La soberanía tecnológica y la autonomía estratégica se traducen en la elección de proveedores que garanticen un mayor control sobre los datos, portabilidad e interoperbilidad para evitar dependencias excesivas, y con consciencia de bajo qué marco legal operan y dónde se almacena la información. En ámbitos como la inteligencia artificial, también implica asegurar la gobernanza de los datos, la transparencia de los modelos y la capacidad de decidir cómo y dónde se desarrollan y operan estas tecnologías.

Durante muchos años las empresas han elegido tecnología atendiendo a coste, prestaciones, seguridad y eficiencia. ¿La geopolítica se ha convertido ya en un nuevo criterio de compra tecnológica?

Sí, cada vez más. En un contexto marcado por iniciativas como Gaia-X o debates sobre soberanía digital, la capacidad de mantener el control sobre los datos y los servicios críticos se ha convertido en un factor estratégico de decisión, especialmente en sectores regulados y en infraestructuras críticas.

Usted moderará la mesa de debate «Soberanía tecnológica y autonomía estratégica: del discurso a la decisión empresarial» en el IX Congreso de Tecnologías Emergentes, ¿Sobre qué puntos quiere incidir en esta mesa redonda?

Me gustaría que habláramos de cómo la geopolítica está influyendo ya en las decisiones tecnológicas, qué capacidades conviene mantener bajo control y qué dependencias podemos asumir. También pondremos sobre la mesa qué aporta Europa y cómo avanzar en los próximos tres años con objetivos realistas, porque ganar soberanía y autonomía no significa hacerlo todo por nuestra cuenta.

¿Es realista hablar de soberanía tecnológica europea sin renunciar a tecnologías que proceden de compañías estadounidenses o asiáticas?

Sí, es realista, siempre que entendamos la soberanía tecnológica como una cuestión de control y capacidad de decisión, y no como una búsqueda de autosuficiencia absoluta. Europa forma parte de un ecosistema tecnológico global e interconectado, por lo que renunciar por completo a tecnologías estadounidenses o asiáticas no sería ni viable ni necesariamente deseable. La clave está en reducir dependencias críticas y garantizar que empresas e instituciones mantengan el control sobre sus datos, infraestructuras y decisiones estratégicas. En este contexto, iniciativas como Gaia-X y el impulso de proveedores europeos buscan reforzar la autonomía digital mediante soluciones abiertas e interoperables, aunque lo más probable es que, al menos a corto y medio plazo, las nubes soberanas convivan con los grandes hyperscalers globales en modelos híbridos.

Desde Sopra Steria trabaja con grandes organizaciones en procesos de transformación y desde AECTA tiene contacto con un tejido empresarial mucho más amplio. ¿Existe una brecha entre las grandes compañías y las pymes a la hora de afrontar la autonomía tecnológica?

Hay diferencias en cuanto a los recursos disponibles que inclina la balanza hacia las grandes compañías. No obstante, la agilidad con la que cuentan las pymes puede ser una ventaja competitiva. Alianzas entre ambos tipos de empresas, aprovechando los puntos fuertes de ambas, pueden permitirnos avanzar hacia modelos más soberanos mediante arquitecturas abiertas, servicios portables y una buena estrategia de gobierno del dato.

¿Cuál es hoy la dependencia tecnológica que las empresas europeas deberían estar mirando con mucha más atención de la que le están prestando?

La dependencia tecnológica que las empresas europeas deberían vigilar más de cerca es la dependencia estructural de plataformas, software y servicios críticos gestionados por proveedores externos. La soberanía digital no depende solo de que los datos estén alojados en Europa, sino de quién controla la infraestructura, la operación, la gobernanza y el marco legal que los sustenta. Sin capacidad de elección, portabilidad y control sobre estos elementos, una organización puede seguir siendo vulnerable a decisiones técnicas, comerciales o regulatorias ajenas.

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Emergentes 2026 abordará el papel estratégico de la inteligencia artificial ante el nuevo orden geopolítico mundial

Emergentes 2026 abordará el papel estratégico de la inteligencia artificial ante el nuevo orden geopolítico mundial

 La IX edición del Congreso de Tecnologías Emergentes analizará cómo la geopolítica, la defensa y la seguridad están transformando las decisiones de empresas, gobiernos e instituciones

 Emergentes 2026, organizado por AECTA, se celebrará las mañanas del 12 y 13 de noviembre en La Harinera (València) mientras que la tarde del 12 tendrá lugar el WAI Valencia Talk con la colaboración de la asociación Women in AI Spain

València, 14 de octubre de 2025. La IX edición del Congreso de Tecnologías Emergentes pondrá este año el foco en uno de los principales desafíos para empresas, gobiernos e instituciones: el impacto del nuevo escenario geopolítico mundial y el papel estratégico que están adquiriendo la inteligencia artificial y la innovación en ámbitos como la defensa, la seguridad y la ciberseguridad.

Bajo el título “Tecnología e innovación en el nuevo orden global. Cómo cambia el tablero y qué deben hacer las empresas”, el encuentro, organizado por la Asociación de Empresas de Tecnología, Consultoría e Innovación de la Comunitat Valenciana (AECTA), se celebrará durante las mañanas de los días 12 y 13 de noviembre en La Harinera de València, coincidiendo además con el 40 aniversario de la asociación.

La programación se completará la tarde del 12 de noviembre con el WAI Valencia Talk que se celebra con la colaboración de la asociación Women in AI Spain. Este encuentro abordará la diversidad de género en el mundo de la inteligencia artificial, la próxima generación de IA con agentes inteligentes que razonan y toman decisiones y el liderazgo femenino en esta tecnología en la Comunitat Valenciana.

Tal y como explica la presidenta de AECTA, Nuria Lloret, “la geopolítica ahora mismo está marcando todas las decisiones empresariales, profesionales y de los gobiernos. Vivimos en un mundo en transformación en el que las fuerzas hacen moverse a los territorios y, por ende, las empresas también tienen que ser ágiles”.

En este contexto, la Unión Europea se enfrenta al reto de reforzar sus capacidades tecnológicas y de defensa y de contar con una base empresarial capaz de desarrollar herramientas propias en sectores estratégicos. Y es que, la tecnología ha dejado de ser una herramienta vinculada a la generación de negocio para convertirse en un elemento central de los equilibrios internacionales. Por eso, es importante hablar de la tecnología desde el punto de vista ético y moral ya que puede utilizarse para generar guerras, movimientos o manipular a las personas.

Europa en el nuevo orden mundial

Uno de los grandes asuntos que se plantearán en este foro es la posición de Europa ante Estados Unidos y China en el desarrollo de la inteligencia artificial y de otras tecnologías estratégicas.

“Europa tiene capacidades, llega tarde en lo que es desarrollo e investigación en IA se refiere, pero tampoco podemos perder el tren”, explica Nuria Lloret, quien considera necesario que las empresas europeas trabajen en este ámbito y se integren en consorcios internacionales que permitan abordar unas tecnologías que requieren importantes niveles de inversión.

El WAI Valencia Talk, que tendrá lugar durante la tarde del 12 de noviembre, dará continuidad al encuentro celebrado por primera vez en València en 2025 y volverá a poner el foco en la presencia y el liderazgo de las mujeres en el desarrollo de la inteligencia artificial.

Tras la acogida de la primera edición, el encuentro profundizará en la necesidad de incorporar la diversidad a la implantación y desarrollo de esta tecnología y abordará la próxima generación de IA basada en agentes inteligentes capaces de razonar y tomar decisiones, además del papel que está desempeñando el liderazgo femenino en el ecosistema valenciano de esta tecnología.

La IX edición del Congreso de Tecnologías Emergentes y el encuentro WAI Valencia Talk cuentan con el patrocinio de Technological Development Support y con el respaldo institucional de Ajuntament de València y València Innovation Capital y la asociación Women in AI Spain. Además de la colaboración de AVALNET, Cámara Valencia, Metric Salad, Florida Universitària, Santiago Consultores, Sopra Steria, FASE, COITCV-AVIT, Xarxatec, Terciario Avanzado y Som Digitals.

 

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Nuria Lloret, presidenta de AECTA: “Europa llega tarde en desarrollo e investigación en IA pero tiene capacidades y no puede perder el tren”

Nuria Lloret es catedrática de Administración Electrónica e investigadora en la Universitat Politècnica de València (UPV) y una reconocida experta en transformación digital, inteligencia artificial, analítica y gobierno del dato, y tecnologías inmersivas. Desde 2014 preside la Asociación de Empresas de Tecnología, Consultoría, Innovación de la Comunitat Valenciana (AECTA) y desde 2017 dirige el Congreso de Tecnologías Emergentes. En la UPV es coordinadora del proyecto con la Berkeley University y dirige la Plataforma Atenea. Es también City Lead de Valencia de Women in AI Spain, miembro de la junta directiva de ISKO Spanish Chapter, socia fundadora de The Line Between y profesora visitante en la Universidad de Nueva York. A lo largo de su trayectoria ha dirigido más de 70 proyectos de investigación en España y la Unión Europea y es evaluadora experta de la UE desde 1998.

¿Cuál va a ser la temática y qué se va a debatir en la IX edición del Congreso Emergentes 2026?

La geopolítica ahora mismo está marcando todas las decisiones empresariales, profesionales y de los gobiernos sobre cómo se pueden realizar las actividades y qué tipo de actividades  y trabajos se pueden realizar.

Vivimos en un mundo en transformación en el que las fuerzas hacen moverse a los territorios y por ende las empresas también tienen que ser ágiles. Por ello, creemos que es importante hablar sobre los retos que supone, qué papel tiene la tecnología en este campo y en este cambio geopolítico tan estratégico con muchos intereses por el despegue de la inteligencia artificial.

Ante todo este tablero que es el mundo, tenemos otro espacio más cercano que es la Unión Europea que se está rearmando y buscando una mayor base de empresas a nivel europeo capaces de generar herramientas de defensa y en nuestro caso de tecnología.

El Congreso va a pivotar sobre este tema, sobre los límites de la tecnología, la tecnología en la defensa y qué supone la geopolítica actual para las empresas a nivel global.

Este año también se celebra en el seno de Emergentes 2026 el II Encuentro Women in AI en València, ¿cuál fue la acogida de este encuentro en València el año pasado y qué novedades trae en esta edición?

La verdad que vino muchísima gente y yo creo que es importante la mirada de las mujeres sobre la inteligencia artificial porque, lo que está claro es que no hay muchas mujeres liderando la inteligencia artificial.

No es necesario más que ver las grandes empresas tecnológicas a nivel global que están lideradas por hombres. Desde la asociación Women in A, tenemos una mirada diferente y creo que es importante visibilizar que sí hay mujeres en el sector. Con este encuentro tratamos de visibilizar cómo entendemos que debería ser la implantación y el desarrollo de la IA desde el punto de vista de la diversidad.

¿Qué papel va a jugar o está jugando ya la tecnología en el nuevo orden global? ¿Y qué papel debe jugar Europa en este tablero mundial?

Bueno, la tecnología ahora mismo es el core. Todos sabemos que en algunas de las últimas guerras, como por ejemplo en Ucrania, que no haya caído antes se debe a la tecnología, pero no solo en cuanto a la defensa sino  en las cuestiones económicas.

Por eso creemos que es importante también hablar de la tecnología desde el punto de vista ético, desde el punto de vista moral. Ya no es una herramienta para generar negocio, también es una herramienta para generar guerras, para generar movimientos, para manipular a las personas. Por eso, es importante también reflexionar sobre qué papel tiene la tecnología en el mundo en el siglo XXI, ya que es muy diferente al papel que tenía en el siglo XX.

Y, ¿qué deben hacer las empresas ante este nuevo orden mundial?

El problema que tenemos en Europa, si hablamos de la inteligencia artificial, es que llega tarde y todos lo sabemos. No se han hecho las inversiones que se tenían que hacer.

Ahora se están haciendo muchos proyectos de IA con defensa, pero realmente los desarrollos están hechos por dos bloques, Estados Unidos y China, que son las dos potencias que ahora mismo tienen el máximo desarrollo.

En Europa, el reglamento AI Act es de obligado cumplimiento desde el 2 de agosto, aunque la gente no lo sabe. Hay gente que opina que no se puede reglamentar tanto porque entonces no somos competitivos, pero la realidad es que el no ser competitivos no viene del reglamento, viene de que antes no se han hecho las inversiones que se tenían que hacer.

Ahora vemos que los grandes gurús de la tecnología en Estados Unidos están pidiendo reglamentación global, y esto quiere decir que igual Europa tampoco iba tan desencaminada pero tampoco está claro por qué estas grandes tecnológicas la ya que hay muchos intereses económicos.

Lo que está claro es que  Europa tiene capacidades, llega tarde en lo que es desarrollo e investigación en IA, pero tampoco podemos perder el tren.

Las empresas tienen que trabajar en esto y luego integrarse en consorcios internacionales, para avanzar de una manera más global, porque al final todo este tipo de tecnologías requieren de unas inversiones muy potentes.

Si unimos las dos temáticas, tanto de Emergentes 2026, como del Encuentro Women in AI, que se centra en la aplicación de una IA ética, ¿es el modelo europeo el que se perfila como la tendencia en IA a seguir?

El reglamento europeo tiene muchos términos relacionados con el uso responsable, con la revisión por los humanos, con el uso ético, con la utilización de la inteligencia artificial para la no manipulación.

Ahí hay una baza importante y por eso en el II Encuentro de Women in AI hablamos de cómo la IA, si no está bien desarrollada y bien gestionada, genera sesgos.

Más que de adopción de la inteligencia artificial por parte de las empresas ya se habla de retorno real y de la necesaria salud digital de las compañías para sacarle rendimiento, ¿cómo se encuentran las empresas de la Comunitat en este ámbito de la salud digital? 

He trabajado en un estudio para la CEV Valencia y Área Metropolitana sobre la situación de la madurez de implantación de la IA en las empresas de València y Área Metropolitana y la verdad es que es bastante bajo. El problema de la implantación de la IA viene por la salud digital o la madurez digital.

El problema es que la transformación digital, sobre todo en las pymes que es la mayoría de empresas de nuestro tejido empresarial, no se ha hecho a la velocidad que se debían hacer y ahora de repente metemos la capa de IA sin tener bien organizada y digitalizada la empresa.

Realmente las empresas no tienen un mapa del gobierno del dato, no tienen los datos integrados, no tienen datos de calidad, entonces claro si tú quieres implantar IA pero no tienes unos datos de calidad dentro de la empresa ninguna automatización funcionará. Y luego hay un tema  que es más importante, la capa de la ciberseguridad. Las empresas están incorporando IA sin tener la ciberseguridad solucionada. Y esto es muy peligroso porque están dejando la puerta abierta a hackeos, al mal uso de la información y a la falta de formación para utilizar esas herramientas.

Por eso, aquí el tema no es integrar herramientas una tras de otra, sino ir a la velocidad que la empresa puede ir.

Este año el IX Congreso de Emergentes coincide además con el 40 aniversario de AECTA, ¿qué nuevos retos se plantea la asociación para los siguientes años?

AECTA es longeva, 40 años en una asociación son muchos años y ha cambiado muchísimo. Empezó como una asociación de consultoría y de innovación, y ahora realmente es una asociación de tecnología e innovación con consultoría pero relacionada con la tecnología.

Nuestros retos ahora mismo son el ser la asociación por excelencia de las empresas de tecnología de València y Comunitat Valenciana y trabajar sobre el posicionamiento de las empresas de tecnología, además de apoyar las reivindicaciones del sector. Eso sigue existiendo y por eso AECTA sigue teniendo sentido.

El Congreso de Tecnologías Emergentes ya está en su IX edición, ¿podemos hablar ya de referente en el ámbito tecnológico de la Comunitat Valenciana?

Pues yo creo que sí. Siempre son temáticas que representan un paso más avanzado, un paso más allá de lo que se está hablando y con ponentes importantes y de nivel internacional que dan una mirada de largo recorrido y de presente. Y creo que esa es la tónica de nuestro congreso. Ha costado mucho afianzarlo pero ya lo hemos conseguido y creo que ahora lo que hay que hacer es conservar este nivel de incidencia y de visibilidad. Y trabajar porque efectivamente todos los años se reúnan en València ponentes de primer nivel.

¿Por qué deberían acudir a este encuentro las empresas de la Comunitat?

Este congreso no es eminentemente para tecnólogos donde se explica cómo se programa, o cómo se hacen herramientas. Nuestro objetivo es empresarial. Entonces es un muy buen congreso para los CEO y para personas que están relacionadas con la tecnología desde el punto de vista empresarial. Ese es el foco de lo que es el congreso y por ello animo a las empresas a venir a este encuentro.