Mayte Bacete, presidenta de Valencia Silicon Cluster: “Europa solo puede aspirar a la autonomía tecnológica construyendo liderazgo en capacidades donde puede ser competitiva a escala global”
Mayte Bacete, presidenta de Valencia Silicon Cluster (VaSiC) y directora general de MaxLinear España, es una de las voces más destacadas del sector de la microelectrónica y los semiconductores en la Comunitat Valenciana. Ingeniera industrial por la Universitat Politècnica de València, cuenta con más de dos décadas de experiencia en la industria tecnológica. Desde la presidencia del clúster, impulsa la innovación, la colaboración empresarial y la captación de talento, con el objetivo de consolidar Valencia como uno de los principales polos europeos del diseño de microchips.
–Europa se encuentra en un momento decisivo para reforzar su autonomía tecnológica. ¿Cuáles considera que son los principales retos que debe afrontar para reducir su dependencia de otras potencias en sectores estratégicos como los semiconductores y la inteligencia artificial?
Europa parte de una posición sólida en conocimiento, investigación y capacidad industrial, pero afronta tres grandes retos.
En primer lugar, la velocidad de ejecución. Mientras otras regiones avanzan con planes coordinados y procesos ágiles, Europa sigue encontrando dificultades para transformar investigación en capacidad industrial y liderazgo empresarial.
En segundo lugar, necesitamos escalar. Disponemos de excelentes universidades, centros tecnológicos y startups, pero muchas veces no logramos que ese conocimiento se convierta en grandes empresas tecnológicas europeas con alcance global.
Y en tercer lugar, debemos reforzar nuestra soberanía en tecnologías críticas, especialmente en semiconductores avanzados, infraestructuras de computación, inteligencia artificial y cadenas de suministro estratégicas.
La autonomía tecnológica no significa aislamiento. Significa tener capacidades propias suficientes para garantizar la competitividad, la resiliencia y la seguridad económica de Europa, manteniendo al mismo tiempo una colaboración internacional abierta.
-Los semiconductores son una pieza fundamental para el desarrollo de la inteligencia artificial y de numerosas tecnologías emergentes. ¿Cómo están evolucionando ambas industrias y qué oportunidades pueden abrir para mejorar la competitividad de las empresas europeas?
Estamos viviendo una relación cada vez más estrecha entre ambas industrias.
La inteligencia artificial necesita una enorme capacidad de procesamiento, almacenamiento y conectividad, y todo ello depende de los semiconductores. Al mismo tiempo, la IA está empezando a transformar la forma en que diseñamos, fabricamos y optimizamos los propios chips.
Lo más interesante es que la innovación ya no se centra únicamente en aumentar la potencia de cálculo. También son fundamentales la eficiencia energética, las comunicaciones de alta velocidad, la fotónica integrada, el edge computing y las arquitecturas especializadas.
Para Europa existe una gran oportunidad porque no solo compite en la fabricación de chips, sino también en ámbitos donde posee capacidades diferenciales: diseño de circuitos, equipos industriales, software de diseño electrónico, automoción, industria inteligente, telecomunicaciones y tecnologías energéticamente eficientes.
Las empresas europeas pueden ganar competitividad si aprovechan la IA no solo como producto, sino como herramienta para innovar más rápido, mejorar la productividad y acelerar la transferencia tecnológica.
-Como presidenta de Valencia Silicon Cluster, conoce de primera mano el potencial de la Comunitat Valenciana en el ámbito de la microelectrónica. ¿Qué papel puede desempeñar Valencia en la estrategia europea de semiconductores y qué fortalezas diferencian a su ecosistema tecnológico?
Valencia se ha consolidado como uno de los ecosistemas emergentes más relevantes del sur de Europa en microelectrónica y semiconductores.
Contamos con una combinación especialmente valiosa: talento universitario de primer nivel, empresas internacionales de diseño de chips, centros de investigación reconocidos, una administración comprometida con el desarrollo tecnológico y una creciente cultura de colaboración público-privada.
Además, hemos demostrado que somos capaces de trabajar como ecosistema. Desde Valencia Silicon Cluster impulsamos la cooperación entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones porque ningún actor puede desarrollar por sí solo una industria tan compleja.
Valencia puede desempeñar un papel relevante en áreas como el diseño de semiconductores, la validación de sistemas, la fotónica integrada, la formación especializada y la investigación aplicada. Nuestro objetivo no es competir con los grandes polos europeos existentes, sino complementar y fortalecer la cadena de valor europea desde nuestras capacidades diferenciales.
-¿Qué medidas considera prioritarias para formar a los profesionales que necesita esta industria y cómo puede contribuir la colaboración entre universidades, empresas y administraciones públicas?
El principal desafío ya no es tecnológico; es el talento.
Necesitamos actuar en varios niveles al mismo tiempo. Por un lado, aumentar el número de estudiantes en disciplinas STEM. Por otro, actualizar los programas formativos para alinearlos con las necesidades reales de la industria.
La formación debe combinar fundamentos científicos sólidos con experiencia práctica en diseño, fabricación, validación, software, inteligencia artificial y sistemas electrónicos avanzados.
La colaboración entre universidades, empresas y administraciones es esencial porque permite construir itinerarios completos: desde la formación inicial hasta la especialización profesional y la formación continua.
También debemos atraer talento internacional y facilitar que los profesionales europeos encuentren oportunidades de crecimiento aquí. La competencia por el talento es global, y Europa debe ser capaz de ofrecer proyectos atractivos, innovación de alto impacto y carreras profesionales competitivas.
-En un escenario internacional marcado por las tensiones geopolíticas y la transformación de las cadenas de suministro, ¿qué oportunidades tienen las empresas españolas para posicionarse en la industria de los semiconductores y qué pasos deberían dar para ganar protagonismo en el mercado internacional?
Las tensiones geopolíticas han puesto de manifiesto la importancia estratégica de los semiconductores y han abierto una oportunidad que España debe aprovechar.
Nuestro país cuenta con fortalezas muy relevantes: talento técnico, capacidad investigadora, una posición geográfica privilegiada y una creciente base industrial tecnológica.
Las empresas españolas pueden encontrar oportunidades en segmentos de alto valor añadido como el diseño de chips, la fotónica, la electrónica de potencia, la automoción, las comunicaciones, la computación cuántica y las herramientas de IA aplicadas a la industria.
Para ganar protagonismo internacional es fundamental participar en proyectos europeos, establecer alianzas estratégicas, invertir en propiedad intelectual propia y formar parte de cadenas de suministro globales. La clave es pasar de ser usuarios de tecnología a convertirnos en desarrolladores de tecnología.
–Participará en la mesa de debate “Semiconductores, IA y autonomía tecnológica europea”. ¿Cuáles son las principales ideas que quiere trasladar durante su intervención y qué mensaje le gustaría que se llevaran los asistentes?
Me gustaría trasladar tres ideas fundamentales.
La primera es que los semiconductores y la inteligencia artificial no son sectores aislados: constituyen la infraestructura tecnológica sobre la que se construirá la competitividad económica del futuro.
La segunda es que Europa dispone del talento, la capacidad científica y la base industrial necesarias para desempeñar un papel protagonista, pero debe actuar con mayor coordinación, ambición y rapidez.
Y la tercera es que ecosistemas como el de Valencia demuestran que la innovación surge cuando empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones trabajan con objetivos compartidos.
El mensaje que me gustaría que se llevaran los asistentes es que estamos ante una oportunidad histórica. La transición digital, la inteligencia artificial y la transformación industrial están redefiniendo la economía mundial. Europa puede ser protagonista de esa transformación, y regiones como la Comunitat Valenciana tienen las capacidades para contribuir de forma significativa a ese objetivo.
No hablamos únicamente de tecnología. Hablamos de competitividad, empleo cualificado, resiliencia industrial y prosperidad para las próximas décadas. Esa es la auténtica importancia estratégica de los semiconductores y de la inteligencia artificial.