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Javier Saurí, secretario general de AECTA: “La soberanía digital no depende solo de que los datos estén en Europa, sino de quién controla la infraestructura, operación, gobernanza y marco legal”

Javier Saurí, secretario general de AECTA: “La soberanía digital no depende solo de que los datos estén en Europa, sino de quién controla la infraestructura, operación, gobernanza y marco legal”

Javier Saurí es director adjunto de la Agencia Levante de Sopra Steria. Licenciado en Informática por la Universitat Politècnica de València (UPV), cuenta además con un Executive MBA y un Máster en Dirección Comercial. A lo largo de su trayectoria ha liderado iniciativas de transformación tecnológica y desarrollo de negocio para organizaciones de sectores como la distribución, la banca, la administración pública y la industria, impulsando proyectos orientados a mejorar la eficiencia, la innovación y la competitividad mediante la tecnología.

Hablamos constantemente de soberanía tecnológica y autonomía estratégica, ¿Cómo se traducen en decisiones concretas sobre tecnología, proveedores, datos, cloud o inteligencia artificial?

La soberanía tecnológica y la autonomía estratégica se traducen en la elección de proveedores que garanticen un mayor control sobre los datos, portabilidad e interoperbilidad para evitar dependencias excesivas, y con consciencia de bajo qué marco legal operan y dónde se almacena la información. En ámbitos como la inteligencia artificial, también implica asegurar la gobernanza de los datos, la transparencia de los modelos y la capacidad de decidir cómo y dónde se desarrollan y operan estas tecnologías.

Durante muchos años las empresas han elegido tecnología atendiendo a coste, prestaciones, seguridad y eficiencia. ¿La geopolítica se ha convertido ya en un nuevo criterio de compra tecnológica?

Sí, cada vez más. En un contexto marcado por iniciativas como Gaia-X o debates sobre soberanía digital, la capacidad de mantener el control sobre los datos y los servicios críticos se ha convertido en un factor estratégico de decisión, especialmente en sectores regulados y en infraestructuras críticas.

Usted moderará la mesa de debate «Soberanía tecnológica y autonomía estratégica: del discurso a la decisión empresarial» en el IX Congreso de Tecnologías Emergentes, ¿Sobre qué puntos quiere incidir en esta mesa redonda?

Me gustaría que habláramos de cómo la geopolítica está influyendo ya en las decisiones tecnológicas, qué capacidades conviene mantener bajo control y qué dependencias podemos asumir. También pondremos sobre la mesa qué aporta Europa y cómo avanzar en los próximos tres años con objetivos realistas, porque ganar soberanía y autonomía no significa hacerlo todo por nuestra cuenta.

¿Es realista hablar de soberanía tecnológica europea sin renunciar a tecnologías que proceden de compañías estadounidenses o asiáticas?

Sí, es realista, siempre que entendamos la soberanía tecnológica como una cuestión de control y capacidad de decisión, y no como una búsqueda de autosuficiencia absoluta. Europa forma parte de un ecosistema tecnológico global e interconectado, por lo que renunciar por completo a tecnologías estadounidenses o asiáticas no sería ni viable ni necesariamente deseable. La clave está en reducir dependencias críticas y garantizar que empresas e instituciones mantengan el control sobre sus datos, infraestructuras y decisiones estratégicas. En este contexto, iniciativas como Gaia-X y el impulso de proveedores europeos buscan reforzar la autonomía digital mediante soluciones abiertas e interoperables, aunque lo más probable es que, al menos a corto y medio plazo, las nubes soberanas convivan con los grandes hyperscalers globales en modelos híbridos.

Desde Sopra Steria trabaja con grandes organizaciones en procesos de transformación y desde AECTA tiene contacto con un tejido empresarial mucho más amplio. ¿Existe una brecha entre las grandes compañías y las pymes a la hora de afrontar la autonomía tecnológica?

Hay diferencias en cuanto a los recursos disponibles que inclina la balanza hacia las grandes compañías. No obstante, la agilidad con la que cuentan las pymes puede ser una ventaja competitiva. Alianzas entre ambos tipos de empresas, aprovechando los puntos fuertes de ambas, pueden permitirnos avanzar hacia modelos más soberanos mediante arquitecturas abiertas, servicios portables y una buena estrategia de gobierno del dato.

¿Cuál es hoy la dependencia tecnológica que las empresas europeas deberían estar mirando con mucha más atención de la que le están prestando?

La dependencia tecnológica que las empresas europeas deberían vigilar más de cerca es la dependencia estructural de plataformas, software y servicios críticos gestionados por proveedores externos. La soberanía digital no depende solo de que los datos estén alojados en Europa, sino de quién controla la infraestructura, la operación, la gobernanza y el marco legal que los sustenta. Sin capacidad de elección, portabilidad y control sobre estos elementos, una organización puede seguir siendo vulnerable a decisiones técnicas, comerciales o regulatorias ajenas.

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