Arsenio Pérez, manager de ciberseguridad en Sopra Steria España: “La ciberseguridad debe formar parte de toda la organización”
Arsenio Pérez Gavira es manager de Ciberseguridad en Sopra Steria España y cuenta con más de veinte años de trayectoria en este ámbito. Ingeniero técnico en Informática de Gestión, dispone de un MBA y formación de máster en dirección y administración de sistemas de información. Su experiencia incluye la coordinación de servicios, la gestión global de productos y el desarrollo de negocio con startups. Desde su incorporación a Sopra Steria en 2022, ha desempeñado funciones de gestión de ciberseguridad, preparación y revisión de propuestas y coordinación con equipos técnicos y comerciales. Su actividad reciente se centra en las alianzas tecnológicas, el desarrollo de la oferta y el seguimiento de oportunidades. También participa en iniciativas relacionadas con la seguridad y el gobierno de la inteligencia artificial.
¿Cuáles considera que son los principales riesgos de la dependencia tecnológica y qué decisiones deberían tomar las organizaciones para reforzar su autonomía digital?
La dependencia tecnológica puede generar riesgos que van más allá del ámbito técnico. Hablamos de pérdida de control sobre datos críticos, dependencia excesiva de determinados proveedores, dificultades para responder a cambios regulatorios o geopolíticos y menor capacidad para evolucionar al ritmo que requiere el negocio.
La autonomía digital no consiste en renunciar a los grandes proveedores tecnológicos, sino en mantener la capacidad de decisión sobre los activos estratégicos de la organización. Para lograrlo, las empresas deben identificar qué capacidades son críticas, proteger adecuadamente sus datos, fortalecer su gobierno tecnológico y evaluar periódicamente sus dependencias para reducir riesgos y aumentar su resiliencia.
¿Qué amenazas plantean prácticas como el shadowgenAI para la seguridad de la información corporativa y cómo pueden las organizaciones aprovechar el potencial de la IA sin comprometer sus datos?
El shadow GenAI surge cuando los empleados utilizan herramientas de inteligencia artificial generativa fuera de los canales autorizados por la organización. El principal riesgo es que información sensible, estratégica o confidencial termine siendo procesada por plataformas sobre las que la empresa no tiene control.
La respuesta no debe ser prohibir la inteligencia artificial, sino gobernarla adecuadamente. Las organizaciones deben establecer políticas claras de uso, clasificar la información, implantar controles de seguridad y proporcionar alternativas corporativas seguras. La inteligencia artificial representa una gran oportunidad para mejorar la productividad y acelerar la innovación, pero debe incorporarse dentro de un marco de gobierno, seguridad y cumplimiento que proteja los activos más valiosos de la organización.
Usted participará en la mesa de debate “Soberanía tecnológica y autonomía estratégica: del discurso a la decisión empresarial”, en el marco de la IX edición del Congreso de Tecnologías Emergentes. ¿Cuáles serán las principales ideas que quiere destacar durante su intervención y qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas para que conviertan la soberanía tecnológica en decisiones estratégicas concretas?
La soberanía tecnológica no debe entenderse como un concepto político o teórico, sino como una decisión empresarial vinculada a la gestión del riesgo, la competitividad y la capacidad de adaptación.
Me gustaría destacar tres ideas. La primera es que la soberanía tecnológica ha dejado de ser un debate teórico y empieza a condicionarnos decisiones reales sobre cloud, datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y contratación tecnológica. La segunda es que no todas las dependencias son negativas. Lo importante es conocerlas, medirlas y asegurarnos de que pueden gobernarse, auditarse o sustituirse cuando sea necesario.
Y la tercera es que la autonomía digital debe construirse de forma proporcional al riesgo. No necesitamos el mismo nivel de control para una herramienta de productividad que para un sistema que soporte un servicio esencial o una decisión con impacto sobre ciudadanos.
¿Cómo está evolucionando la ciberdelincuencia con la incorporación de la inteligencia artificial y cuáles son las amenazas emergentes que más deberían preocupar a las empresas españolas?
La inteligencia artificial está reduciendo las barreras de entrada al cibercrimen y permitiendo que los ataques sean cada vez más rápidos, sofisticados y difíciles de detectar. Los delincuentes ya utilizan IA para automatizar campañas, elaborar fraudes más convincentes y adaptar sus técnicas a cada víctima.
Entre las amenazas emergentes destacan la evolución del phishing hacia ataques altamente personalizados, la utilización de contenidos sintéticos para la suplantación de identidad y la automatización de determinadas fases de los ciberataques. Ante este escenario, las organizaciones deben reforzar sus capacidades de detección, monitorización y respuesta, combinando tecnología, inteligencia de amenazas y formación continua de los empleados.
¿Qué importancia tienen el talento y la formación de los empleados para garantizar la resiliencia digital de las organizaciones?
La resiliencia digital depende tanto de la tecnología como de las personas. Los profesionales siguen siendo la primera línea de defensa frente a muchas amenazas y también desempeñan un papel fundamental en la respuesta ante incidentes y en la adopción segura de nuevas tecnologías.
Por ello, las organizaciones deben invertir en el desarrollo continuo de competencias digitales y en la creación de una cultura de seguridad compartida. La ciberseguridad ya no es una responsabilidad exclusiva de los equipos especializados; es un elemento transversal que debe formar parte de la actividad diaria de toda la organización.
Muchas empresas, especialmente las pymes, se enfrentan al reto de incorporar nuevas tecnologías mientras gestionan recursos limitados y crecientes exigencias de ciberseguridad. ¿Qué medidas considera prioritarias para que puedan avanzar hacia una mayor autonomía tecnológica sin renunciar a la innovación y la competitividad?
Las pymes deben abordar la transformación digital de forma progresiva y priorizando las actuaciones que aportan mayor reducción del riesgo. El primer paso consiste en conocer qué activos son esenciales para el negocio y protegerlos adecuadamente.
Es fundamental implantar controles básicos de ciberseguridad, gestionar correctamente las identidades y accesos, mantener actualizados los sistemas, formar a los empleados y disponer de mecanismos de recuperación ante incidentes. A partir de esa base, podrán incorporar nuevas tecnologías e iniciativas de inteligencia artificial de forma segura, equilibrando innovación, competitividad y protección.